Escapar

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El 27 de enero de 1979 tu sangre y la lluvia mojaron nuestra acera

04 octubre 2008

Complicidades. Diario de Navarra 07.10.2008

La noticia de que en el instituto pamplonés Iturrama se celebró un homenaje a dos etarras con parafernalia de fotos, cánticos e ignoro si de camisas pardas, me produce indignación y seguidamente reflexión: qué impulsa a veinte menores a cometer un acto tan reprobable, tan delictivo por otra parte. Por cierto, a Educación le parece delictivo ahora que ha trascendido al público conocimiento y no antes. Lamento que el consejero diga: “El centro ha tratado de mantener el tema dentro de su ámbito, pero ha trascendido y son conductas que no podemos admitir. (...) porque, a primera vista, lo ocurrido es un delito". Pues eso, que porque ha trascendido. Si en lugar de enaltecer el terrorismo hubiesen incendiado una clase ¿se habría avisado a la policía? Sospecho que sí. Tenemos poca convicción y demasiados complejos. Además, fíjate ¡pobres chavales! hijos de su ambiente, de sus padres... Pero en la nómina de detenidos o buscados por terrorismo, hay ex alumnos de ese instituto. Si uno de esos “pobres chavales” ingresa en Eta para hacer de las suyas ¿será delito? ¿O siempre que no trascienda a la opinión pública no lo será? ¿Es mejor esperar a que esos “pobres chavales” cumplan veinte años y un par de muertos para avisar a la policía? Encuentro un cierto desarme cívico y moral en esas declaraciones.

Vuelvo a la pregunta de qué impulsó a esa veintena de alumnos. Creo que alguien -padres, amigos, educadores, medios de comunicación, partidos políticos...- colaron en su educación la legitimación del terror mediante la elevación al absoluto de la delirante nación vasca, sojuzgada por la pérfida España, of course. La salvaje idea de que todo cuanto obstaculice el advenimiento de la ensoñación del protonazi Arana hay que abatirlo. La mentira de que los etarras son guerreros de una épica euscalerríaca muertos en el campo del honor vasco. En esta lógica los asesinos son “las otras víctimas” que se contraponen a las víctimas del terrorismo y que tras la resolución de eso que llaman “el conflicto” -en modo favorable a la construcción nacional de Euskalerria, sí o sí- constituirán un balance de saldo cero en términos políticos y morales. Al cabo no habrá buenos ni malos. Desde esos supuestos ensalzaron los alumnos a quien muere intentando matarnos a bombazos y a un dirigente de la cosa de matar. Si mal no recuerdo, Aurelio Arteta denunciaba hace unos meses en las páginas de Diario de Navarra aquello de que si ANV era cómplice de Eta, los nacionalistas que defienden su presencia en las instituciones y que se valen de ellos en las mismas, son cómplices de ANV. Cómplices de los cómplices, titulaba. Ahora la justicia nos dice lo que ya sabíamos, que ANV es la Eta misma. Medite el sagaz lector sobre si al artículo del buen Arteta le sobra uno de aquellos “cómplices” en su título y así la verdad se explaya total y libremente.
Como sobre complicidad política del nacionalismo dizque democrático con actos como los del instituto -y muchos peores- voy hablando, copio unas líneas de los estatutos de Aralar, formación liderada por Patxi Zabaleta y buque insignia de Na Bai. “ARALAR es un movimiento político y social vasco que tiene como objetivos: 1. La independencia nacional de Euskal Herria, negada hoy por los Gobiernos de España y Francia...” “Ante el conflicto que sufre Euskal Herria, y a fin de superar la violencia generada por ese conflicto, ARALAR impulsa la paz. Esa pacificación debería conllevar, además de la amnistía de los presos/as, una indemnización a todos/as los/as víctimas por el conflicto de uno y otro lado.” Eso. ¿Recuerda el lector aquello de “un gobierno de progreso para Navarra”? Pues era con estos compañeros de viaje.