Escapar

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El 27 de enero de 1979 tu sangre y la lluvia mojaron nuestra acera

19 octubre 2008

Las niñas de Alcácer y el nacionalismo

Aún no es seguro, pero parece que la Audiencia de Valencia prolongará hasta 2023 la prisión a Miguel Ricart, que asesinó en 1992 a aquellas tres niñas de Alcácer. ¿Recuerdan? Terrible. El benéfico retraso de una salida de prisión prevista para 2011, será posible gracias a la aplicación de la llamada doctrina Parot. Les recuerdo. Henri Parot -Argelino de nacionalidad francesa y etarra de profesión por la gracia de la tan ridícula como totalitaria ensoñación de Sabino Arana- fue responsable del grupo itinerante de Eta Argala. En su negro balance terrorista, el Argala engordó su haber con la vida de 38 personas y las heridas de otras doscientas aproximadamente. Entre ellas cinco niñas mediante el coche bomba que lanzó en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Niñas tan niñas como Miriam, Toñi y Desirée, las matadas por Miguel Ricart en compañía del desaparecido Antonio Anglés.

La doctrina Parot, establecida por el Tribunal Supremo en 2006, aplica los beneficios penitenciarios a los que pueda ser acreedor un preso, sobre el total de condenas que le fueron impuestas y no sobre el máximo de treinta años de cárcel que establece el código penal de 1973. Esta decisión del Supremo evitó la libertad del etarra y la jurisprudencia a la que dio lugar permite amarrar a tipos indeseables como este Ricart o como Pedro Luis Gallego. Gallego, violador y de profesión mecánico ascensorista, es conocido como el violador del ascensor. Actuó en Valladolid, Salamanca y Burgos ultrajando a 18 mujeres. A dos las mató.
Las irreflexivas reducciones por beneficios aplicados a los treinta años máximos de reclusión en lugar de al total de las condenas, han supuesto una vergonzosa burla permitida y empujada por nuestro sistema judicial y político. Un modo de vaciar el rigor de la sentencia judicial y de agraviar a las víctimas y a la sociedad entera, que necesita protegerse de ciertos individuos. Me pregunto de qué complejos ha sido hija esa estupidez. A mi familia le ha valido para que Nazábal, el asesino de nuestro padre, campe desde 1996 insultándonos y al abrigo del despacho de Zabaleta, líder de Nafarroa Bai. Cualquiera en su sano juicio celebra que la justicia por fin se decida a poner final a la burla.
Pero no todo el mundo. Porque cuando esto sirvió para retrasar la excarcelación del asesino múltiple Parot, los nacionalistas pusieron el grito en el cielo. Ya saben, al Consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Azkarraga, le gusta tirarse al monte echando chispas. El rigor penal para los matarifes abertzales le encocora y suele hablar de que no es justicia sino venganza. Y así andan los nacionalistas que se pronuncian sobre la cosa. Terminar con la oprobiosa y estúpida aplicación de algunos beneficios penitenciarios, indigna a los hermanos de fe sabiniana. No les he escuchado decir lo mismo de los casos de Ricart y Gallego, al cabo dos violadores sin una excusa política terrorista que echarse a la boca... y además españoles -¡puaf!- para mayor desdoro de sus maquetas personas. Qué quieren, otra pátina observa el nacionalismo en quienes, como Parot y los suyos, matan niñas y también adultos en nombre de la patria vasca, esa mentira sangrienta con la que sueña Azkarraga. Toda una razón.