Escapar

<b>Escapar</b>
El 27 de enero de 1979 tu sangre y la lluvia mojaron nuestra acera

11 julio 2008

Qué... de país

El caso es que estaba oyendo la radio y comentaban la decisión de la Audiencia Nacional sobre el callejero etarra. Vamos, que por el mantenimiento de una calle a nombre de un etarra, el Estado de Derecho no prevé castigo penal para el incalificable alcalde. Negarse a retirar la infamia, es decir, mantenerla día a día, año a año, a pesar de ser instado a lo contrario, por tanto fomentarla, no es apología del terrorismo. Y qué quieren, concluiremos que el mismo Estado de Derecho -EdD, diremos- por cuya defensa fueron asesinadas tantas víctimas, es incapaz de defender su memoria con la debida celeridad y decoro. Esto me recuerda otro maltrato al que el EdD somete a sus víctimas: la bendición de las letras de grupos como Soziedad Alkoholika. El año pasado cruzamos opiniones el alcalde de la localidad navarra de Berriozar por la coalición nacionalista Na-Bai y quien suscribe, en las páginas de Diario de Navarra. El primer edil fingía solidarizarse con las víctimas del terrorismo, pero que allá leches si un grupo musical se mofaba de ellas con el amparo de su consistorio durante las fiestas. En fin, ácido cinismo el del señor Lasa. No sé entrar a juzgar la labor del juzgador con criterios jurídicos, así que echaré mano del sentido común ciudadano. Y qué quieren, la decisión de la AN repugna a la razón. Eso sí, de modo muy razonado. Una manera digamos que científica de meternos la mano en el pecho a las víctimas y estrujarnos el corazón sañudamente. Cuerpo a tierra que vienen los nuestros.

Volviendo a la radio. Tras informar sobre la funesta noticia de la AN, pasaron a comentarla con el presidente de la AVT, Juan Antonio García Casquero. Decía que si se perpetran estas cosas desde el dichoso EdD a costa de la memoria y la dignidad de las víctimas, él se preguntaba en qué “puntos suspensivos” -dijo- de país vivimos. Desde la Transición la democracia española estableció una suerte de contrato de sangre con sus víctimas. Sí, sí. En décimas de segundo me pasan décadas de peticiones de confianza en el EdD desde gobierno y partidos democráticos. Centenares de mensajes a las víctimas y a toda la ciudadanía, muy especialmente a las víctimas, en los que se nos instaba a confiar en el EdD, que con toda seguridad vencería al terror y nos ampararía. Y yo necesitaba creerlo. Uno pensaba que somos los buenos, que no podía ocurrir otra cosa. Tragamos en silencio carros y carretas durante décadas: el olvido, el nulo reconocimiento social de la tragedia y el “algo habrá hecho”. Aceptamos el contrato de adhesión que se nos presentaba: sufrid callados, que a cambio venceremos y se os reconfortará. Eso entendimos, vaya. Y ahora nos vienen con estas... y otras. Por ejemplo, De Juana saldrá a la calle el mes que viene probablemente. Dicen que legalmente no se puede hacer más. Y me pregunto ¿dónde ha estado durante décadas el negligente EdD para no poner remedio a situaciones tan sangrantes como previsibles? Resumiendo, ¿dónde demonios se metieron nuestros políticos, aquellos que nos reclamaban confianza?

Si lo piensa bien el paciente lector, un grupo musical puede subirse al escenario y troncharse de risa mientras se cisca en nuestros muertos y no pasa nada. Soportamos durante décadas el callejero en homenaje a nuestros asesinos y poco o nada pasa a estas avanzadas alturas. Un ayuntamiento -el de mi pueblo, Echarri Aranaz- coloca contenedores de basura sobre el punto donde Eta mató a un ciudadano -mi padre- y no pasa nada. O nombra hijo predilecto del pueblo al asesino de ese vecino y sigue sin pasar nada. Un matarife como De Juana Chaos se descojona de nuestros muertos y no pasa nada. Es más, incluso le recetan un salutífero paseo por las calles donostiarras. Y así. Parece que en los puntos suspensivos de la entrevista cabía un enorme montón de... (rellenar la línea de puntos con lo que le pete al lector)