Escapar

<b>Escapar</b>
El 27 de enero de 1979 tu sangre y la lluvia mojaron nuestra acera

23 agosto 2010

Cuando Uranga ganó la partida
Diario de Navarra, 24.08.2010


 

Foto: Diario de Navarra, 22.08.10
No es fácil describir las consecuencias y hasta el hecho en sí, la intrahistoria de lo sucedido entonces, de chaval, yendo por la calle acompañado de mi padre en Echarri. El minueto de Boccherini, sintonía de la serie Érase una vez el hombre, cuyo último episodio acababa de ver en la tele, aún danzaba en mi tímpano con su simple magia. Acompañaba al aita hacia nuestra furgoneta, aparcada frente a la puerta de casa. Íbamos a cargar algo antes de marchar en ella. Cuando aún no había asido la maneta de la puerta trasera, el etarra Nazábal salió de la oscuridad y lo cosió a tiros en mi presencia de trece primaveras. Sin contemplaciones. Sangre fría. Me es imposible atrapar con palabras en una descripción todo lo que supuso aquella vivencia, pero uno de los inmediatos resultados fue la impotencia. Y el agotador rebobinado, una y otra vez, sin fin, de aquella escena atroz. Mala compañera. Y ver dónde pudo uno hacer algo por su padre. Impotencia y... sabe Dios cuántas cosas más me produjo observar la huida de los dos asesinos Nazábal en aquel Chrysler 180, que encendía los pilotos de frenado mientras doblaba la última esquina de la calle. Unos pilotos que parecían soltar un burlón “ahí te quedas con eso, chaval”. Yo gritaba de impotencia, de derrota.

22 de agosto del año siguiente, 1980. Se cumplen ahora treinta. El grupo etarra Nafarroa quiso tender un asesinado más sobre el pavimento, esta vez en Cordovilla. Nada menos que veinticinco balazos contra el director de Diario de Navarra. Escuché la noticia y semejante lluvia de balas empujaba a desechar toda esperanza. Parecía mortal de necesidad. Pero José Javier llegaba vivo a la Clínica Universitaria. Para mí, para tantos navarros, el Diario suponía entonces y durante estas décadas hasta hoy, un sólido bastión frente al separatismo vasco y sus pretensiones sobre nuestra Navarra. El proyecto de sacarnos de España y meternos de cabeza en la pesadilla sabiniana, incluso a tiros y bombas. Y en ese empeño los etarras mataban y han seguido matando cientos de personas. Para nuestra desgracia familiar Jesús Ulayar no sobrevivió el año anterior en Echarri. Pero anda, que el director del Diario, de nuestro bastión, retenía obstinadamente su vida tirado en el interior de un coche camino de urgencias. Meses después del asesinato del aita, a la impotencia le tocó perder. Se veía obligada a ceder el paso ante la débil esperanza que, hora a hora, día a día, se iba haciendo fuerte en mí: uno de los nuestros podía salvarse, ganar la partida.

Y así fue. Se salvó, se recuperaba. Tras el interminable rosario de intervenciones quirúrgicas y cuidados médicos, un año más tarde la mancheta del Diario lo volvía a acoger: Director: José Javier Uranga Santesteban, entre la fecha del día y el eterno anuncio de la vieja Super Ser. Pudo haberse marchado y hacer qué se yo lejos de Navarra con el pellejo a buen recaudo, porque ofertas de trabajo no le faltaron. Pero eligió ser libre, aunque ello tuviera pesadas servidumbres. Ganó la partida. Y no sólo para él. Fue un gran día. Hace tiempo que José Javier repite que ya es viejo, que está amortizado. Lo de viejo... a qué negarlo. Pero amortizado de ninguna manera. No mientras la Virgen de Ujué te dé permiso. Gracias por sobrevivir y volver.

12 agosto 2010

El nacionalismo como idolatría

Por recomendación de un buen amigo acabo de leer Ensayo sobre los orígenes del cristianismo del teólogo vasco Rafael Aguirre. (Editorial Verbo Divino, 2001).

Yo soy, como mejor o peor puedo, cristiano. Muy mejorable, desde luego. Pero contento. Así que cada poco tengo peleíta con el pertinaz ateo que vive en mí y ando buscando a Dios. El caso es que como este blog suele ir sobre todo de "la cosa", he querido pegar aquí una porción del capítulo La fe en Dios como libertad y concretamente el párrafo final de su epígrafe Llamada contra la idolatría. Disfrútenlo.

"En Europa florecen con fuerza diversos nacionalismos. No es cuestión de analizar ahora tan complejo problema, en el que junto a legítimas reivindicaciones grupales se esconden también corporativismos insolidarios y exacerbaciones ideológicas muy peligrosas. Pero es claro que el propio grupo -y, concretamente, la propia patria o nación- es una de las realidades más fácilmente idolatradas. Además provoca un culto cuya estructura religiosa aparece con singular claridad: las emociones que suscita, las liturgias, la entrega de la vida, la división entre fieles e infieles. Escribo en un país en el que algunos matan en nombre de la patria, donde hay gente que considera héroes a los asesinos y, cuando alguno de éstos muere, no son pocos los que le consideran mártir. Para algunos, la patria se ha convertido en un valor absoluto, que ocupa el lugar de Dios, exige la entrega de la propia vida y, por supuesto, la de los demás. Creo que no basta con condenar los crímenes del terrorismo ni son suficientes consideraciones morales a la luz del valor de toda vida humana. Es necesario también realizar un crítica ideológica, a la luz del reconocimiento de Dios como único Señor, de un nacionalismo absolutizado y, por tanto, convertido en ídolo de muerte."

Evidentemente este ensayo de Rafael Aguirre no está dedicado a "la cosa" que refería más arriba. Pero lleva anidadas estas líneas sobre los nacionalismos que un creyente sincero y reflexivo no puede obviar ni olvidar. Idolatría, tú.

06 agosto 2010

Arrepentimiento, perdón y manipulación
Diario de Navarra 13.08.2010


Creo que arrepentimiento y perdón son asuntos irrenunciables en una sociedad civilizada. Pero también palabras fácilmente manipulables. Como paz, unidad... Y en el tema terrorista lo vienen siendo. Arrepentimiento y perdón, si son, dejan huella en la persona. Son trabajos de vida benéficos que aunque no se conciten, cada uno aisladamente es provechoso para cada cual y en esa medida irradia el bien, dentro y fuera de la persona: victimario o víctima. Cierto que ambos valores culminarían en bien público si llegaran a coincidir sinceramente. Espléndido. No han sido pocas las víctimas que ofrecieron su perdón públicamente. Mi madre lo hizo. Pero. Supóngase el lector víctima de una barbarie que culmina la tarea de llegar a perdonar al terrorista. Bien, empéñese en perdonar a quien le plazca que si el tipo está lejos de pedirlo o de aceptarlo -lo habitual- no hay mucho que hacer por el bien público. Aunque puede que usted haya obtenido alguna edificación personal por la que me alegraré. Pero ese delicado asunto queda en el almario, no tiene parte en la cosa pública y desde ahí no es exigible. Arrepentimiento y perdón no son cosas igualmente exigibles, pues equipararíamos verdugos y víctimas; quien inflige el daño con quien lo padece y sobrelleva como puede. Aberrante.

El arrepentido siente dolor, necesita abominar de su pasado y de la banda terrorista; acepta de grado la pena y expresa voluntad de reparación a la víctima y a la sociedad. Vamos, debe exigírsele la búsqueda sincera del bien común desde la transparencia, de modo inequívoco y colaborador. Alguien que trabaje así por rehacerse, por rescatar su propia persona de la maldad cometida, creo que de alguna manera nos rescata a todos y merece beneficios. Pero las noticias de días atrás hablaban de beneficios a etarras que escribieron en su celda cuatro líneas del siguiente pelo: “Deseo manifestar mi total desvinculación con la organización ETA por entender que la violencia no representa camino alguno para la obtención de objetivos políticos. Deseo igualmente manifestar mi arrepentimiento por el daño causado y pido disculpas a cuantos resultaron afectados por mis actuaciones.” Punto. Con esto dice Rubalcaba que están arrepentidos y piden perdón a las víctimas. Mofa de la Justicia. Engaño y manipulación de cosas sagradas. Olvido del dolor de tantas víctimas en muchos casos condenadas de por vida al trabajo de superar día a día el daño atroz, que se ve aumentado de variadas formas. Por ejemplo esta farsa del ministro.

Hay quien pide estólidamente que esas cuatro líneas se hagan llegar a las víctimas, como si con ese trámite todo cambiara. El etarra que persigue, mata y no abomina efectivamente de ello ¿no será capaz de mentir en ese trámite si así la calle ancha le espera a un tiro de piedra? Nada me importa que un etarra cumpla condena cerca de su casa, siempre que no perjudique la lucha antiterrorista. Me preocupa cuanto haya detrás. Si con la impostura de cuatro líneas turbias y clases de alfarería, estos tipos pueden progresar y en cuatro días pasean por la calle descojonándose de sus víctimas. Y que eso sea precio de algún trato. Por cierto, que a Ternera, el jefe etarra negociador lo localizaron y no lo enchironan. Siquiera en Martutene. ¿Por? Predico en el desierto, lo sé. Vergonzosamente gobierno y oposición van de acuerdo en esa y otras desvergüenzas. Resumiendo: no jueguen ustedes con asuntos sagrados, no hieran. Poco les importa. Y nada, a adornar la cosa con calles dedicadas, homenajes institucionales, lágrimas y la nueva Ley de Víctimas con su manguera de los euros.

25 julio 2010

Los últimos del 36 - Libertad Digital, 25.07.2010

Los pasados 16 y 17 de julio, la fundación DENAES celebró su IV Escuela de Verano en Santander. El amigo Santiago Abascal tuvo la mala idea de llevarme allí como ponente, cosa que le agradezco. Por entre las ponencias y los coloquios, iniciados por la de José Antonio Ortega Lara, me llamó vívamente la atención sobre todas una afirmación del antropólogo Mikel Azurmendi. A ver si en el intento de explicarla no destrozo su idea: el más importante y auténtico impulso matarife de los etarras es su convicción de ser los últimos combatientes de la Guerra Civil, conque atacan al Estado de Derecho con el fin de ganarla. Y hombre, dicho así, sin anestesia, la cosa sorprendió a este ciudadano de a pie. Paseaba después por los jardines de La Magdalena con este donostiarra. Profesor universitario, ex miembro de la banda en los años sesenta, hace muchísimos años sinceramente arrepentido, activo luchador contra todo lo que representan sus antiguos camaradas y por tanto víctima de la persecución del separatismo vasco, nada tiene que ver con esos etarras de Rubalcaba, en cuyo supuesto arrepentimiento el mentiroso ministro apoya sacarlos de la cárcel. Mikel Azurmendi vive rescatando su propia persona del mal o el error cometido y eso nos rescata de alguna manera a todos. Un tipo honrado que con su testimonio pone en valor el verdadero, el sincero arrepentimiento. El que camina en dirección a la enmienda, a la derrota política y social del terror separatista; y por tanto al perdón. Asuntos el del arrepentimiento y el perdón que no obstan la justicia, claro está, y sin los que no podemos reconocernos completamente civilizados, creo yo.

El caso es que el hombre reflexionaba nuevamente sobre lo dicho de la Eta y la Guerra Civil. Y me vino a la cabeza un incidente que relaté en apoyo de lo que allí nos contaba el profesor. Lo sufrió mi hermano mayor, Jesús. Fue un encuentro casual en Pamplona con los hermanos Vicente y Juan Nazábal, etarras asesinos de nuestro padre. En un momento del lamentable topetazo el segundo habló su odio adoptando un gesto que podríamos situar a mitad de camino entre el primate cuasi erguido y el forajido que se apresta a desenfundar: “en el 36 nos ganasteis, pero ahora no va a ser igual.” O así. Y yo pensaba que el tipo vive en una realidad inventada, en la mentira fabricada como excusa para asesinar. Y ya está, sin más análisis. Gran error. Creo que el busilis estaba en lo dicho por Azurmendi. El etarra no vive sin más en el pasado, sino que su expresión y actitud, la de la Eta, busca la prolongación de la Guerra Civil hasta hoy ¡para ganarla! Es el primer y principal suministro de odio de la banda. La ideología nazionalista separatista está adosada, pero el primer impulso para disparar es la revancha por aquella guerra perdida. Así que estos tipos, que por cuestión cronológica no tuvieron la oportunidad de aquellos gudaris de traicionar al bando rojo rindiéndose en Santoña al fascismo italiano, de alguna manera sobreviven ideológicamente en este anacronismo atroz, fusil en mano, en el para ellos “frente” de la España de la Transición y la Constitución.

Por desgracia en la España zapatera uno relaciona sin dificultad este asunto ideológico y melancólico con la Memoria Histórica, el abuelo de ZP, el traidor empeño de su nieto por negociar con la Eta, el famoso cordón sanitario sobre la derecha, las rosas blancas de la roja Bardem para la abogada proetarra Goirizelaia, el Otegi con discurso de paz... Pistas. Cuenta mi amigo Alcaraz una negra anécdota padecida por su familia que arroja parecida luz sobre el penoso paisaje. Tiene que ver con el día en que enterraron en Torredonjimeno a su hermano y sus dos sobrinas, asesinadas por la Eta en 1987 mediante coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza. El entierro se verificó en la localidad jienense de Torredonjimeno, pueblo de las víctimas y feudo de Izquierda Unida, asunto nada menor. Mientras avanzaba el triste cortejo para dar tierra a aquellos tres jovencísimos cuerpos destrozados, desde los muros del cementerio una pintada estrujaba el corazón de la familia Alcaraz con cruel saña, pues que escupía un salvaje “VIVA LA ETA”.

20 julio 2010

Rubalcaba y la mentira del perdón etarra
Diario de Navarra 22.07.2010


Si la memoria no me falla, en pocos meses son dos las ocasiones en las que el ministro Rubalcaba miente por toda la boca -qué novedad- en relación al perdón que supuestamente habrían pedido presos etarras, incluso a las víctimas. Nada de eso consta ni a la sociedad en general ni a las víctimas. Nos toman por necios. Alguien supuestamente ha dicho en la intimidad de su celda que es disidente y que pide perdón a la nada, puesto que no le escucha ni el cuello de su camisa. Toda persona tiene derecho a rescatarse de sus errores y maldades, arrepentirse y buscar el perdón, algo que de alguna manera nos rescata a todos. Pero debe ser sincero y comprobable para evitar el engaño y el sarcasmo etarra: gestos concretos, públicos y creíbles. Que no existen. Lo demás son mandangas. Quien extorsiona y mata bien puede mentir, más en su celda ante unos funcionarios. Soares Gamboa demostró arrepentimiento colaborando con la justicia, declarando contra sus antiguos camaradas de pistola y bomba.

La cosa es que con cuatro tontadas de Rubalcaba -como la de que ya no son etarras- los supuestos y secretamente arrepentidos en base a esa presunción para consumo de ingenuos y malvados, son beneficiados con permisos y atenuaciones que los colocarán en la calle en cuatro días. Y nos enteramos de la misa la mitad. Éstos, junto a otros movimientos de presos, así como la infame excarcelación del ideólogo etarra Díaz Usabiaga -obra del sin par Garzón- de manera que sigue negociando y hablando con unos y otros, abundan en los contactos que no paran bajo la mesa entre ZP y la Eta. No se detiene a Ternera, De Juana se esfumó, el chivatazo del Faisán no se aclara, el permiso del Congreso para negociar no se deroga, las actas de la negociación no se publican, la AVT ha sido asolada, etc. Y el PP deja hacer con Trillo como guía, un desconocedor del asunto. Rajoy anunció en 2008 un pacto antiterrorista con Zapatero. ¿Por qué nos ocultan su contenido?

Conozco a ex-etarras verdaderamente arrepentidos, que lo han demostrado. Sin ir más lejos hace pocos días compartía horas de charla con uno de ellos. Les prometo que nada tienen que ver con la mercancía averiada que nos vende ZP, que apesta al apaño negociador que sigue en marcha. Una negociación sumergida que la corrección política no quiere ver, colaborando así en la gestación de vaya usted a saber qué. Hombre, en Loyola la última vez -como siempre- hablaron sobre Navarra. Oiga, y a meses de las próximas elecciones forales ¿hablarán también de Navarra ZP y el PNV, esa compañía necesaria para aprobar los presupuestos? Se nos amontonan.

01 julio 2010

ESTO PINTA MUY MAL - Por Rosa Díez - 21.06.2010

Del blog de Rosa Díez

Me gustaría no tener que escribir sobre estas cosas; y, además,  quisiera estar equivocada. Daría cualquier cosa porque ninguna de mis reflexiones de estos últimos días sobre lo que los socialistas vascos, el Gobierno Vasco y el Gobierno de la Nación (con el conocimiento/pasividad/consentimiento o lo que sea de otros) no fuera otra cosa que prejuicios, errores de apreciación o miedos infundados.

Pero hoy por hoy creo que algo muy turbio se está tramando entre el Gobierno y ETA. Algo muy desasosegante se vislumbra en todas las actuaciones que dispararon la alerta roja empezaron cuando supimos que había desaparecido el killer en Irlanda y cuando mandaron a casa a Díez Usabiaga.

La huída de la justicia del killer, de Juana Chaos, por sí sola no sería más que un error por el que alguien debe asumir responsabilidades. Pero sumado a la puesta en libertad del ideólogo de ETA (eso sostenía Garzón en su auto de prisión y nadie lo ha desmentido, ni siquiera la Audiencia Nacional al confirmar el auto de excarcelación dictado por el mismo juez) hizo que se nos encendieran las alarmas. Después, o a la vez, empezó a hablar Eguiguren. Esas declaraciones (en las que afirmaba, por ejemplo, que Batasuna nos iba a traer la paz) fueron sucedidas por tibios correctivos en boca de dirigentes socialistas y gubernamentales; y por una “aclaración” del PSE  al PP que Basagoiti confesó le dejaba satisfecho. Más alarma.

Días más tarde Eguiguren dio un paso más: lo que habían sido declaraciones a una cadena de televisión se convirtió en un documento en el que recomendaba al Gobierno Vasco, al Gobierno de la Nación, al Partido Socialista de Euskadi y al Partido Popular que hicieran lo necesario para acoger a Batasuna/ETA en las instituciones .En ese documento, fiel a su conocida posición, (esa que hizo que Zapatero le nombrara el negociador en la primera legislatura) Eguiguren proclama que el Gobierno Vasco no tiene nada que hacer para el fin de ETA y que son López y Basagoiti los que tienen que actuar como interlocutores para” traer la paz” a Euskadi, que esto es un tema de vascos y que sobran los demás.

Es tremendo; pero lo peor es que no ha pasado nada. Nadie ha alzado la voz ante semejante afirmación de que ETA es un problema de los vascos y sólo a nosotros nos compete decidir qué hacemos con ellos; nadie ha rebatido la pretensión de Eguiguren de tratar a los terroristas vascos como una cuadrilla de malos chicos (pero nuestros) a los que son sus padres (al parecer, Basagoiti y López) los únicos que pueden castigar o perdonar. Los pocos que han hablado se han limitado a decir que no están de acuerdo con que desmarcarse no es suficiente, que son ellos los que tienen que cruzar el puente… Como si acabar con ETA no fuera la asignatura pendiente del Estado de Derecho, de la democracia española. Como si ETA fuera un problema de los vascos… Por cierto, es el mismo discurso que hacían los lehendakaris nacionalistas que precedieron a López: que los demás españoles acepten lo que decidan los vascos. Como si ETA no pretendiera la aniquilación total de la sociedad plural y democrática que define y ampara la Constitución Española…

Basagoiti ha dicho que si es verdad que los socialistas están en eso, que no cuenten con ellos; y se ha quedado tan ancho. Rubalcaba ha dicho que Eguiguren se equivoca en esta ocasión (parece que cuando les llevó por el mismo camino la vez anterior no se equivocaba…). Ares ha dicho que van a seguir persiguiendo a los terroristas (faltaría más, ahora que la ertzaintza le ha cogido el truquillo…). Y López dijo el viernes que la política antiterrorista del Gobierno la marca é; y al día siguiente, sábado, en el homenaje a Puellos, el policía nacional asesinado ahora hace un año, dedicó su arenga a pedir a Batasuna que se sume a los demócratas… Sí, como lo oyen: delante de las víctimas se puso a hacer un llamamiento a los victimarios para que se mezclen con los demócratas; nada de dirigirse a ellos para recordarles que les perseguirán hasta ponerles a disposición de la justicia; nada de recordar que Batasuna y ETA la misma cosa son… No, llamamiento a Batasuna/ETA para que se sumen a los buenos. ¡¡Qué asco!!.  Me recordó a sus antecesores en el cargo, a los lehendakaris nacionalistas que siempre hacían ese mismo discurso. Qué ocasión perdida para demostrar que, efectivamente, la política antiterrorista la marca él…; y sobre todo, qué ocasión perdida para demostrar que esa política antiterrorista no es la que preconiza Eguiguren…

Que nadie se llame a engaño: se repite la historia de la pasada legislatura. Ahora no tenemos un lehendakari como Ibarretxe recorriendo el mundo con su “plan”; pero aquí se sigue defendiendo “el plan”, “el plan de paz” en el que nos metió Zapatero en su primera legislatura. Insisto: que nadie se llame a engaño porque Eguiguren no es un outsider del socialismo español y vasco; Eguiguren es el hombre encargado por Zapatero para diseñar la política de negociación con ETA; Eguiguren es el estratega del PSE, el que manda políticamente en ese partido. Por si tienen alguna duda piensen en lo que les voy a decir: ETA sólo admite como interlocutor a quien tiene algo que darle; y lo que ETA exige sólo se lo puede dar (si le dejamos) el Gobierno de la Nación. O sea, ETA sabe bien que Eguiguren/Zapatero/López son tres hombres y un destino.

Queda por despejar el papel que juega en todo esto el PP vasco, y particularmente su presidente, Antonio Basagoiti. Resulta difícil de creer que el PSE se lance a esta negociación sin temer las consecuencias que tendría para la estabilidad del Gobierno Vasco, puesto que el PP es pieza imprescindible para que Patxi siga siendo lehendakari. ¿De verdad el PP vasco no puede hacer nada más que lo que hacen para evitar que se produzcan estos hechos?

Pero lo que es indiscutible es que el partido socialista ha aprendido la lección de la negociación fallida. Zapatero quería el final dialogado, estaba dispuesto a ofrecérselo a ETA. Y ETA lleva toda su vida asesinando para eso, para doblegar al Estado, para obligarle a reconocer que los terroristas “tenían sus razones”, como hemos escuchado alguna vez de boca de dirigentes socialistas. Recuerden que Zapatero llegó a conseguir que Garzón se sumara a su causa, desdiciéndose de forma vergonzosa del auto que él mismo dictó y con el que conseguimos que los tribunales españoles y europeos sentenciaran que Batasuna forma parte de la organización terrorista ETA.

Pero la sociedad española no siguió la estrategia diseñada por  Zapatero y “su plan” falló: La estrategia del “pacificador” al que ETA convenció de que podía ser Nobel de la Paz (recuerden las adulaciones de Otegui) fracasó porque algunos nos opusimos desde el primer momento, incluso siendo miembros o estando cerca del partido que diseñó el plan de rendición; porque el PP se enfrentó y se mantuvo firme a pesar de todas las descalificaciones que le llovieron; y, de forma principal, porque las víctimas nos sacaron a la calle. Eso fue lo que imposibilitó que Zapatero y ETA pudieran culminar su plan.

En corregir esos problemas, en evitar que se vuelva a producir un foco de resistencia que haga fracasar, trabaja ahora Eguiguren. El entorno ha cambiado: hay un clima de calma y de confianza, el Consejero del Interior del Gobierno Vasco hace el discurso constitucionalista puro y duro que otrora hubiera sido tachado por él mismo como de radical y generador de tensiones; Rubalcaba parece otro y proclama que hay que ir a por ellos; el PP vasco apoya al Gobierno Vasco y el PP nacional apoya la política antiterrorista… Eguiguren es consciente de que, en estas circunstancias existen altas probabilidades de que miremos para otra parte y no queramos ver que todos esos cambios objetivos son desmentidos por estas otras cosas que están pasando simultáneamente. Eguiguren (y López, y Zapatero, y Rubalcaba, y otros desorientados o indolentes) tienen bien tomada la temperatura al conjunto de la sociedad española y confían en que mientras las fuerzas de seguridad del estado hagan su trabajo toda esta guerra sucia contra la firmeza democrática pasará desapercibida.

Lamento darles malas noticias: creo que todo lo que está ocurriendo forma parte de una nueva táctica pero que la  estrategia no ha cambiado ni un ápice: el objetivo es el final dialogado con ETA. Toneladas de cloroformo se esparcen para que no nos demos cuenta de lo que se está repitiendo la jugada. Cambia el discurso: se anuncia que se cambiarán las leyes para que Batasuna no pueda entrar en las instituciones, pero nunca llegan los anteproyectos a la Cámara; se hacen homenajes a las víctimas, pero en el mismo acto se llama a ser buenos a los verdugos; se proclaman días nacionales de víctimas de terrorismo, se les acoge en las Cortes…pero se proclama que será Batasuna quien nos traiga la paz.

Y Eguiguren, cumpliendo con su estrategia de ir macerando a la sociedad, hace públicas sus reflexiones mientras sigue negociando. Y Díez Usabiaga sigue en la calle para poder hacer su trabajo de interlocutor con mayor comodidad; es una libertad a plazo, como una letra de cambio: si no cumple a tiempo, a la cárcel otra vez, como Otegui. Y no pasa nada.

La historia se repite. Se acercan las fechas de las elecciones; pero   las leyes que anunciaron desde el Gobierno para evitar que ETA se cuele (como si no hubieran podido evitarlo hace tres años) nunca llegan al Congreso. Y se cumple así los designios de Eguiguren: ya dijo cuando se anunciaron en Consejo de Ministros que no hacían falta; queda claro quien manda. Y no pasa nada.

Bueno, si que pasa. Pasa que no hay sociedad que pueda estar a salvo de los efectos de tanto discurso de pedagogía antidemocrática. Y que estamos pagando las consecuencias. Que el cloroformo está haciendo efecto; que los resistentes son cada vez menos o que cada vez están más cansados y/o más mayores. Que la gente está preocupada por su hipoteca, por su trabajo, por el colegio de sus hijos… Y que nadie pone en primer plano el hecho de que estén a punto de quitarnos lo único que no es negociable, la única herencia que podemos dejar a nuestros hijos: la democracia. Si esto sigue así, si terminan pactando un final dialogado con ETA, mataremos (ahora nosotros) otra vez a todas las víctimas. Porque fueron asesinados por defender la democracia que entregarán a ETA a cambio de que nos dejen de matar. Porque la paz dialogada no es otra cosa que la derrota de la democracia ante el terror.

¿Suena duro, verdad? Es que es duro. ¿Qué estoy equivocada, que tengo un temor exagerado, que no es para tanto? Ojalá. Como dije al principio, prefiero equivocarme al decir lo que pienso que equivocarme por callar. Y, francamente, lo reconozco: estoy asustada. En nombre de los nuestros, de todos los que murieron, de las madres y padres huérfanos, de los hermanos huérfanos, de los hijos huérfanos, de todos los que fueron asesinados, os pido que no bajéis la guardia. Insisto: ojala me equivoque. Pero mejor que nadie nunca nos tenga que preguntar  por qué no hicimos nada más para evitarlo.

29 junio 2010

Peñas negras - Diario de Navarra, 3 de julio de 2010

Las peñas presentan pancartas negras para San Fermín. Protestan por la actuación del consistorio pamplonés respecto a dos de ellas que en 2009 se pegaban la gracia de hacer cariñitos a un encarcelado por terrorismo callejero, así como a un matarife ya consumado con dos asesinatos a sus espaldas. Luego les cuento algo del tal Kurika. Pretendían que el ayuntamiento consintiera impasible subvencionar con el dinero de los ciudadanos a quienes colocan en sus pancartas apoyos en favor de semejantes individuos, despreciando así a sus víctimas. Se quejan de que se les coarta la libertad de expresión pues el ayuntamiento puso el asunto en manos de la justicia por si fuera constitutivo de delito. Oiga, que la justicia decida no significa que se coarte su libertad de expresión. Al contrario. El hecho de que los tribunales determinen si existe delito o no -que en este caso han dicho que no y a su veredicto hay que atenerse- constituye una garantía de la libertad de expresión en un Estado de Derecho. Hasta aquí lo legal, que no lo ético y ciudadano. Es de lamentar que no hayamos visto ni escuchado jamás en la peñas recuerdo ni defensa de la libertad de personas como Juan Sánchez Sierro o José Larrañaga Arenas, de sus viudas e hijos. De esto sabe el citado Kurika.


Miguel Ángel Gil Cervera, Kurika, fue condenado y encarcelado no por pertenecer a un club de golf o a una peña, no. El angelito participó en el secuestro y asesinato del electricista Juan Sánchez Sierro, así como en el del militante de UCD José Larrañaga Arenas. Por cierto, que ambos se quedaron sin libertad de expresión para los restos. Cuando te asesinan pasa eso, incluso aunque lo haga el santo pancartero. A la primera víctima la llevaron a una cantera en Cestona para descerrajarle dos tiros. Tras matarlo, Kurika y los suyos adosaron una bomba a su cuerpo ya inerte, destinada a los policías que allí acudieran. Se terminó la libertad que dentro del respeto a la convivencia pretendía Juan Sánchez. Lo de José Larrañaga no le anduvo a la zaga en la vesania asesina de los de Kurika. Tres veces, tres, intentaron matarlo. Ante las amenazas e intentonas asesinas, la familia salió atemorizada de su pueblo guipuzcoano. A la tercera fue la vencida. Lo mataron en uno de sus viajes a Guipúzcoa. A la tercera consiguieron dejarlo definitivamente sin libertad de expresión. Para más escarnio la viuda e hijas del primero, Juan Sánchez Sierro, viven entre nosotros presenciando en primera fila toda esta indecencia. A las inefables peñas se la sopla, pues la pancarta no es sitio para dar cariño a las víctimas, sino a quien las mate. ¡Otra vuelta de kalimotxo!

La única parte positiva de su actitud es que se evidencia cada vez más lo que cualquiera en Pamplona sabe sobre qué son y representan estas peñas hoy. El lector puede sospechar que habrá dentro de ellas socios muy disconformes con este horror. Pero ¿alguien ha escuchado que alcen sus voces discrepantes? No. Conque cabe concluir que están de acuerdo con sus pancartas. ¡Y otra vuelta de kalimotxo!

Hablando de discrepancia, me viene a la memoria el recuerdo del inolvidable Joaquín Pascal, quien fuera concejal socialista de nuestra ciudad. Pascal se rebeló al comprobar la actitud de su peña después de que los de Kurika secuestraran y mataran a Miguel Ángel Blanco en plenas fiestas; o tras el asesinato de Tomás Caballero, que había sido presidente de Oberena. Pascal dejó su carné de socio e hizo saber su disgusto por el proceder de Muthiko. Miembro de peña pamplonesa pero sobre todo ciudadano, lo tenía verdaderamente claro. Manifestó así que o estás con los asesinos o estás con las víctimas. Su gesto, el de aquel hombre de sonrisa permanente y bondadosa, fue el de un tipo decente, un ciudadano demócrata ejemplar. ¿Y los demás?