Los primeros minutos de este 27 de enero traen cálidos saludos de amigos recordando el aniversario del asesinato de Jesús Ulayar a manos del etarra Vicente Nazábal. Aquel tipo, que tiroteó sin escrúpulos a un hombre bueno ante su hijo adolescente, hoy camina satisfecho por nuestras calles, cumpliendo tareas encomendadas en el despacho de Patxi Zabaleta, beatífico fundador de Herri Batasuna, jaleadora de la masacre; o acaso pasea pensando en echar un rato agradable con su hijo. ¿Habrá imaginado alguna vez a alguien repitiendo en él su propia barbarie, ser matado a tiros ante tu hijo y qué supondría el atroz trance el resto de su hoy jovencísima vida? Nunca ha mostrado arrepentimiento por el asesinato de nuestro aita, pero no le deseo lo mismo. Es más, pelearía por impedir tal cosa. Tampoco le odio. Entre otras razones, que no viene al caso detallar, porque el odio es un tóxico agotador y destructivo, aunque comprensible en el proceso de una víctima. En nuestra familia, como en tantas, desechamos inquinas y venganzas: lo aprendimos de nuestros padres.
Pero Nazábal no camina solo en su satisfacción. La ETA del escaño también campa satisfecha, desafiante y alborozada en las instituciones, cobrando de unos impuestos que seguimos pagando estemos parados o en marcha en esta crisis brutal. ¿A qué recaudar con extorsión pudiendo hacerse con más pasta y poder que nunca por el sencillo método de acordar con ZP que no nos matan más? ¡Estando operativamente derrotada, la traidora necedad zapateril premió a la serpiente por dejar de matar! Es decir, premio por matar, por matarte a ti, aita. ¿Y la taimada actitud de Rajoy, sumado al baile de engaños con aquel oportuno cambio de la composición del Tribunal Constitucional pactado por PSOE y PP unos meses antes de que este legalizara Bildu? La banda escribió que ZP tenía al corriente del proceso al entonces líder de la oposición, que no lo negó. Hablan de la ETA derrotada, pero es evidente que disfruta de más poder y manejo de presupuesto que nunca. Mientras ellos -los “derrotados”- ríen desafiantes y se niegan a condenar una sangría que además reivindican, por lo general las víctimas estamos doloridas, desilusionadas. Además, casi todas nuestras asociaciones son manipuladas por el PPSOE, de suerte que se ciñen a un discurso en términos asumibles para ese poder.
El Parlamento de Navarra permitió a una etarra condenada por asesinato clamar allí en favor de los asesinos presos. Pocos meses después, el mismo parlamento tuvo las narices de celebrar un acto de conmemoración de las víctimas, casi clandestino, al que nos invitaron para que pudiésemos disfrutar de la compañía de Bildu... No acudí, ¡vayan al cuerno! El PSN dice que la ETA ya no mata y que Bildu es de izquierdas y tan bueno como cualquiera. El pepero Oyarzábal llamó ultras a las víctimas que denunciamos este teatro indecente, pero habla bien de Txusito Egiguren. Y otras como estas. Es lo que hay, aita. Ya ves, según el PPSOE los tenemos derrotadísimos. Pero sé que he vuelto a perder. Ahora a manos de quienes supuestamente eran los nuestros, lo que resulta muy frustrante. Y sí, vivo con una tristeza honda y molesta. Tomados uno a uno habrá políticos mejores y peores, como pueda serlo cualquier persona, pero en rebaño resultan insoportables, obedientes al silbido del jefe por encima de otros conceptos. La gran mayoría bailan al son decidido por ZP y Rajoy. Como en 1984 -la obra de George Orwell- la mentira es la verdad. Nada, aita, nos veremos en el País de la Vida, donde charlaremos despacio nuestras décadas pendientes, las que nos robaron a tiros; descansaremos y no nos acordaremos de nada. Pa´ qué...
Escapar
El 27 de enero de 1979 tu sangre y la lluvia mojaron nuestra acera
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29 enero 2013
11 diciembre 2012
Hedor insoportable
El 25 de junio de 1998, quizá el día siguiente, no recuerdo bien, me encontraba en clase. Se trataba de un cursillo de informática. Nada de críos, todos éramos muy adultos. Yo contaba 33 años. Un compañero impresentable comenzó a difamar con cosas que no reproduciré aquí al concejal popular de Rentería Manuel Zamarreño, asesinado ese día por la banda terrorista ETA.
No contento con su bajeza, añadió que al partido del muerto en realidad le beneficiaba que los terroristas mataran a sus concejales. Le llamé la atención por dos veces. A la segunda, conseguí que dejara de vomitar su miseria y pequeñez. No se engañe el lector dejándose llevar hasta la idea de que se trataba de un batasuno. No, no lo era. Ni del PNV o similar.
Por desgracia, los etarras no tardaron demasiado tiempo en comenzar a matar a concejales de otro partido distinto al PP: el suyo o, al menos, el de sus simpatías. No digo más. Uno tiene memoria de que se decía aquello. Descanse en paz Manuel Zamarreño.
Por cierto, ¿cuándo detendrá Mariano Rajoy Brey a Ternera, jefe etarra y hombre clave en la negociación de la banda y el Gobierno? ¿Por qué, desde que salió Alcaraz de su presidencia, la AVT no suele hablar de este asunto crucial, no uno entre tantos, como suele pretextar?
En el mundo hay mucha gente buena y maravillosa que nos agrada y perfuma la vida, pero la actuación -y la inacción y la doblez- de algunos hace que en España el hedor me resulte insoportable
21 agosto 2012
Rajoy miente - Diario de Navarra, 21.08.2012
El Gobierno ha concedido el tercer grado -previo a la salida
completa- al terrorista Uribetxeberria Bolinaga. Dice que para cumplir la ley:
falso. Aquel “Zapatero embustero” hizo fortuna entre quienes nos oponemos a que
el Gobierno y la ETA mercadeen con nuestra sangre. Hoy, aunque no rime, se lo
merece Rajoy. En la negociación iniciada por ZP nacieron acuerdos que
comprometen al gobierno, al PPSOE. Primero, legalización de la ETA del escaño.
Así, Rajoy y Zapatero bendijeron el dominio que, atemorizando y matando
españoles -y con ellos la libertad- consiguió la ETA en tantos lugares del País
Vasco y Navarra: moldearon la sociedad a tiros. Por tanto, el censo y el
resultado electoral. Segundo, soltar terroristas presos comenzando por los
enfermos. Por cierto, hay presos excarcelados por ese motivo paseándose chulos
como un ocho hace años. Después, gradualmente, saldrían los demás, incluyendo a
matarifes huidos que quieran regresar. Rajoy mantiene el equipo de prisiones de
ZP por algo. Rogelio Alonso, profesor universitario y reputado experto
internacional en terrorismo, fue fichado como asesor del ministro de Interior.
Contrario al apaño con la banda, terminó destituido. Otro indicio de la felonía. La sanidad
penitenciaria se transfirió al País Vasco en 2011 y el ejecutivo de López viene
clamando por el acercamiento de presos a casa. Los servicios médicos de un
Gobierno Vasco lanzado en plancha diagnosticarán a conveniencia de la impunidad
para etarras. Y tras las próximas elecciones, ni les cuento.
Como decía, el PPSOE afirma cumplir la ley. Hipócritas :
la ley otorga mucha discrecionalidad al Estado, la misma que usa con otros
presos enfermos para negarles el beneficio que sí otorga a Uribetxeberria. La
concesión del tercer grado al secuestrador de Ortega Lara, que quiso dejarlo
morir de hambre después de tenerlo 532 días en un agujero infecto, no es un
mero asunto humanitario. Lo prueban los etarras encarcelados, los de escaño y
sus corifeos, ese mogollón etarril que la necedad sigue llamando “izquierda
abertzale”. Su campaña de presión no habría visto ningún resultado en favor del
asesino y secuestrador sin arrepentir Uribetxeberria, si el Gobierno no
estuviera condicionado por acuerdos entre PPSOE, PNV y la banda. De otro modo,
Rajoy habría respondido que ante desafíos etarras la respuesta decente siempre
es no. El PPSOE arrastra dolorosamente por el barro nuestra dignidad con el
general convenio de todos los demás partidos parlamentarios, excepto UPyD.
Muchos de nuestros políticos -casi todos- hacen como que no pasa nada. Me
pregunto qué pensarán cuando acuden a los actos en memoria de las víctimas
mientras, con su silencio, ayudan a que la infamia se siga consumando más
cómodamente. Hacer como que no ves me parece un insulto más al muerto, a la
causa de la libertad, a la nación.
Hablando de actos, al del Parlamento Foral de Navarra del 27 de junio
-Día de las Víctimas del Terrorismo- se le aplicó tanta sordina que lo percibí
cuasi clandestino y vergonzante. En marzo ese mismo parlamento recibió en
comisión a una asesina etarra; y en junio a sus víctimas. Eso sí, les procuró
la agradable compañía de Bildu. Y
todos a callar. ¿Alguien tiene una paladita más de mierda? ZP humilló a las
víctimas, decían los partidistas que ahora cantan las bondades de Rajoy cuando
hace de las suyas. Y algunos se ponen tensos si se lo afeas. Hace poco dos
cargos peperos descalificaron agriamente a las víctimas más críticas con el
Gobierno, entre las que está Ortega Lara, a cuyo secuestrador se beneficia.
Iñaki Oyarzabal nos llamó ultras. Elvira Rodríguez, directamente, calificó a José Antonio de patético.
Con el psoe, con el pepé o con el popó, nunca falta el sectarismo atroz. Dolorosos tiempos.
22 junio 2012
Trescientos - Diario de Navarra, 22.06.2012
Gobierno y socialistas prefieren que olvidemos que alrededor de los pistoleros hay una canalla que empujó a muchos españoles por los ásperos senderos de la persecución, el sufrimiento atroz y la marginación, hasta su asesinato, y que todo es la ETA. Justifican que haya que retribuirles por dejar de matar, vamos, por habernos matado. Resulta que la canalla que amargó hasta los tuétanos del alma a víctimas y a tantísimos otros, son ciudadanos como nosotros o políticos como Ordóñez o Múgica; que la cofradía de otegis que manda la ETA del escaño no son etarras, esenciales en la matanza. Pero aunque los euskonazis estén legalizados por la maniobra de socialistas y populares en el TC y se disfracen levemente con piel de cordero, sabemos quiénes son. Dice el PPSOE que ellos no dicen esto que cuento, pero en realidad lo dicen. Y hacen. Mientras la banda goza de un poder que jamás soñó, gracias a nuestra claudicación, políticos y terminales mediáticas hablan majaderamente de reinserción.
Así, a los más de trescientos asesinados cuyo atentado está por esclarecer y a sus familias, les darán morcilla en nombre de la paz... donde no hay una guerra sino una nación defendiéndose del terror. Pero te acusan de vengativo: ¡no les exijas que canten y se haga justicia por tanta sangre y miedo! ¡Cómo pedirles responsabilidades, angelicos, por tanto horror! Hay que "reinsertarlos", según lo acordado, ir sacándolos a la puñetera calle con motivo de esta súbita epidemia de arrepentimiento! ¡Falso!, no hay arrepentidos, exceptuando algún aisladísimo caso. El arrepentimiento se nota: hace, dice, colabora, no impide la justicia y la favorece. Lo que hay es el oportunismo de marcar una casilla en un impreso y esperar el beneficio. Que nos digan quiénes eran los pistoleros de esos más de trescientos asesinatos; y los chivatos, perseguidores, vigilantes y acosadores de tantas víctimas hasta su asesinato, sin olvidar el ulterior machaque a los familiares. Hágase Justicia, irrenunciable en el relato de los demócratas frente a los terroristas, con los que, encima, hoy muchos perversos quieren equipar a las víctimas, así como con el entorno del etarra, ¡jaleador de la matanza! Encarni Carrillo, viuda del concejal popular Manuel Indiano, asesinado por la ETA el 29 de agosto de 2000 en Zumárraga, contó su estremecedora historia en la concentración convocada por Voces Contra el Terrorismo el pasado 9 de junio en Madrid. La pueden encontrar en su buscador de internet: lean, escuchen. Concluirán que hasta las piedras se conmovieron en aquel acto; al que no se sumó la AVT, hoy dedicada al papelón de decir alguna cosita campanuda pero sin salirse del folio ni molestar mucho. El Gobierno, a gusto.
Pero vuelvo por donde iba. La trágica historia de Encarni y Manuel -y tantas otras- delata lo evidente: el entramado etarra, y no solo unos pistoleros, maceró en el acoso y mató de trece balazos a Manuel dentro de su tienda de chuches. Aún queda por saberse quiénes eran todos los miembros del grupo etarra que lo mató: no hay uno de esos "arrepentidos" que lo cuente. Pero se precisa ofertar impunidad a los terroristas de pistola y de escaño. Por eso el consorcio PPSOE acalló cuanto pudo nuestro acto de protesta, donde habló la viuda. Para ese poder los que no tragamos somos vengativos y ultras. A tales descalificaciones llegan en ambos partidos, que, en atención a etarras y desprecio a víctimas, han formado repugnante acuerdo; así como en dejar impune y tranquilo en sus paseos por Noruega y media Europa al jefe etarra Josu Ternera, una de cuyas hazañas consistió en ordenar en 1987 el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza: once muertos. Cinco eran niños. Nada, que será otro "arrepentido".
Así, a los más de trescientos asesinados cuyo atentado está por esclarecer y a sus familias, les darán morcilla en nombre de la paz... donde no hay una guerra sino una nación defendiéndose del terror. Pero te acusan de vengativo: ¡no les exijas que canten y se haga justicia por tanta sangre y miedo! ¡Cómo pedirles responsabilidades, angelicos, por tanto horror! Hay que "reinsertarlos", según lo acordado, ir sacándolos a la puñetera calle con motivo de esta súbita epidemia de arrepentimiento! ¡Falso!, no hay arrepentidos, exceptuando algún aisladísimo caso. El arrepentimiento se nota: hace, dice, colabora, no impide la justicia y la favorece. Lo que hay es el oportunismo de marcar una casilla en un impreso y esperar el beneficio. Que nos digan quiénes eran los pistoleros de esos más de trescientos asesinatos; y los chivatos, perseguidores, vigilantes y acosadores de tantas víctimas hasta su asesinato, sin olvidar el ulterior machaque a los familiares. Hágase Justicia, irrenunciable en el relato de los demócratas frente a los terroristas, con los que, encima, hoy muchos perversos quieren equipar a las víctimas, así como con el entorno del etarra, ¡jaleador de la matanza! Encarni Carrillo, viuda del concejal popular Manuel Indiano, asesinado por la ETA el 29 de agosto de 2000 en Zumárraga, contó su estremecedora historia en la concentración convocada por Voces Contra el Terrorismo el pasado 9 de junio en Madrid. La pueden encontrar en su buscador de internet: lean, escuchen. Concluirán que hasta las piedras se conmovieron en aquel acto; al que no se sumó la AVT, hoy dedicada al papelón de decir alguna cosita campanuda pero sin salirse del folio ni molestar mucho. El Gobierno, a gusto.
Pero vuelvo por donde iba. La trágica historia de Encarni y Manuel -y tantas otras- delata lo evidente: el entramado etarra, y no solo unos pistoleros, maceró en el acoso y mató de trece balazos a Manuel dentro de su tienda de chuches. Aún queda por saberse quiénes eran todos los miembros del grupo etarra que lo mató: no hay uno de esos "arrepentidos" que lo cuente. Pero se precisa ofertar impunidad a los terroristas de pistola y de escaño. Por eso el consorcio PPSOE acalló cuanto pudo nuestro acto de protesta, donde habló la viuda. Para ese poder los que no tragamos somos vengativos y ultras. A tales descalificaciones llegan en ambos partidos, que, en atención a etarras y desprecio a víctimas, han formado repugnante acuerdo; así como en dejar impune y tranquilo en sus paseos por Noruega y media Europa al jefe etarra Josu Ternera, una de cuyas hazañas consistió en ordenar en 1987 el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza: once muertos. Cinco eran niños. Nada, que será otro "arrepentido".
28 abril 2012
Conferencia VCT Hotel Emperador de Madrid - 21.04.12
Mi intervención
Ustedes,
todos ustedes, son víctimas del terrorismo. Es verdad que las que
comúnmente conocemos como víctimas del terrorismo son personas que
han sufrido directamente un atentado, así como sus familiares más
próximos: viudas, huérfanos, padres, hermanos, etc. Pero es preciso
aclarar que los españoles en general somos víctimas del terrorismo.
Incluso aquellos que no lo saben. Así que a todos nos concierne la
tarea de no callar ante el engaño en este terreno. La vida de
nuestra nación -todos nosotros en convivencia- ha sido sangrienta y
dolorosamente condicionada por los ataques del terror a lo largo de
estas últimas décadas.
Muy
especialmente en el País Vasco y Navarra. La democracia nunca llegó
allí en el mínimo grado exigible. Desde el inicio, los separatistas
y el terror ocuparon el espacio público a sus anchas, mientras los
odiosos españolistas éramos arrinconados, coaccionados y asesinados
ante una gran inacción de instituciones, partidos democráticos y la
sociedad en general.
Todos
los asesinados lo fueron con el objetivo de atacar nuestra nación,
nuestra democracia y nuestra libertad. Además, muchas víctimas
fueron matadas o heridas porque defendieron valiente y abnegadamente
la nación, la libertad, nuestro sistema de convivencia y sus
instituciones. En demasiadas ocasiones vivieron y murieron aquellos
terribles años de plomo totalmente desasistidas por esas mismas
instituciones que defendían.
Tal
situación permitió que la sociedad en el País Vasco y Navarra
viviera bajo una bota terrorista que la ha ido ahormando. Y en ello
ha participado el llamado nacionalismo moderado mirando para otro
lado, al tiempo que aprovechaba la sangrienta coyuntura para ocupar
el espacio público político que dejaban sus oponentes eliminados
por la banda terrorista ETA, que los atemorizaba y mataba, con toda
comodidad, cuando y como quería.
En
ese ambiente opresivo y atroz, muchos hijos del nacionalismo vasco
dizque moderado dieron en ser batasunos, proetarras, cuando no
pistoleros. Así mismo, muchos hijos de quienes no eran separatistas
ni nacionalistas terminaron por cruzar la raya pasando al rebaño
separatista; posición mucho más cómoda en esa sociedad dominada
por el euskonazismo en cuyas calles, escuelas, bares, empresas,
plazas o supermercados, no se podía opinar ni hablar de política,
cultura o de casi cualquier tema libremente. Hablar demasiado de
manera inconveniente representaba un riesgo cierto de muerte civil e
incluso física.
Así,
el único discurso era el separatista. De ese modo, a lo largo de los
años, el voto a los partidos españolistas se ha ido reduciendo
dramáticamente. A tiros, exactamente. Tal fue el caso de nuestra
familia, de mi padre, Jesús Ulayar, en nuestro pueblo navarro de
Echarri Aranaz. A mi padre lo mataron porque la ETA temió que
presentara su candidatura a las elecciones municipales de 1979: tenía
posibilidades de hacerse con la alcaldía. Tras su asesinato en aquel
contorno de pueblos solo ha existido con normalidad el discurso
separatista. Hoy persiste el miedo y es mejor callar o asentir ante
los bárbaros que ahora dicen arrojar la capucha para volver a
disfrazarse de políticos.
Hay
muchos lugares enseñoreados por los matones batasunos, que vuelven a
estar legalizados y en las instituciones, sin arrepentimiento alguno
y expresando orgullo por haber jalonado los años de la democracia
con los cadáveres de los nuestros: más de 850 españoles. Cuando el
ministro del Interior y demás políticos hablan de la ETA derrotada,
no hacen sino abundar en el engaño de la ETA buena y la ETA mala.
Los políticos en general, no todos, nos están colando claudicación
por paz: falsa paz, digámoslo una y mil veces quienes nunca hemos
estado en una guerra: no ha habido dos bandos, sino un estado
obligado a defender a la nación de los ataques terroristas.
La
negociación es una historia infame de legitimación del tiro y la
bomba como herramienta política. Se ha llegado a la claudicación,
se le ha dado poder al terror a cambio de que digan que no nos matan.
¿Para qué iban a matar si con las facilidades que se les ha dado
están obteniendo óptimos resultados? Amigos, la banda sigue
dominando desde la legalidad que les han obsequiado nuestros
políticos aquellos pueblos y ciudades que tomaron mediante bombas y
tiros sin cuento. Donde muchos hemos vivido y sufrido a chorro, donde
hemos dejado a los nuestros tendidos a tiros sobre el charco de su
sangre. Donde nos han perseguido antes, durante y después del
asesinato por ser y decirnos españoles libres.
Durante
más de tres décadas, tras cada uno de los cientos de asesinatos de
la ETA, he escuchado la misma cantinela de nuestros representantes
políticos e institucionales, muy especialmente dirigida a nosotras,
las víctimas. Cientos de veces nos repitieron que debíamos
aguantar, comportarnos como demócratas y confiar en que el Estado de
Derecho iba a derrotar a la banda, al tiempo que nos ampararía. Y lo
hicimos, necesitábamos confiar. Bien, ¿esta es la derrota que nos
prometieron nuestros políticos? ¿La de la banda asesina instalada
en una fortaleza institucional y política que jamás habría soñado
hasta no hace tanto?
Parece
que muchos están dispuestos a olvidarse de nuestra libertad robada a
tiros y miedo, de que nuestras tierras fueron arrasadas de nazismo
vasco por quienes ahora son presentados como demócratas: se olvidan
de nuestros muertos. Y no hablo de mera sentimentalidad, sino de lo
que es mucho más importante: de su significación cívica y
política. Porque no fueron víctimas de la fatalidad, sino de ese
frente separatista cuya punta de lanza es la banda terrorista ETA. Ya
saben: los que agitan el árbol, sumados a los que recolectan las
nueces, los separatistas dizque democráticos, que nunca lo han sido.
Pero
resulta que los compañeros de la ETA en ese frente son mirados como
posibles aliados políticos. Por otra parte, miembros de la
franquicia etarra AMAIUR han sido recibidos entre risitas por el
señor Basagoiti en su sede de Bilbao. Uno de ellos, Zabaleta, es
fundador de la organización terrorista Herri Batasuna y compañero
de despacho del asesino de mi padre, que nunca ha mostrado un mínimo
arrepentimiento, al contrario. Nos quieren decir que quienes nunca
han estado del lado de las víctimas y de la justicia, sino todo lo
contrario, ahora deben estar entre nosotros de igual a igual, como si
nada: pelillos a la mar. Pero ese frente separatista totalitario se
viene rebozando en el barro de una tierra empapada con nuestra sangre
durante décadas y, gracias al apaño con la banda,como ya he dicho,
tiene más poder del que nunca había soñado.
A
las víctimas que somos críticas con la actuación de este gobierno
y del anterior se nos ha insultado desde el poder. La última vez lo
hizo el señor Oyarzábal, hace pocas fechas. Descendiendo el último
peldaño de la infamia, nos llamó ultras. Me llamó ultra. Ello con
el aval de los responsables de su partido, pues ni han sido capaz de
destituirlo de su cargo ni de exigirle que presente disculpas. El
partido me insulta y yo le pregunto el porqué. Tiempo ha tenido para
rectificar pero prefiere callar. La cobardía y el desprecio con que
se han conducido tanto el señor Oyarzábal como quienes le sostienen
en el cargo es evidente.
Por
todo lo expuesto, es más que justo que las víctimas alcemos la voz
ante el apaño de Zapatero con la ETA que en estos momentos gestiona
Rajoy. Que no nos engañen con el argumento de que, como la serpiente
tiene votos, no se la puede ilegalizar: esos votos fueron conseguidos
mediante la sangrienta dictadura del terror y son radicalmente
ilícitos. Esos políticos falsarios tienen la desvergüenza de
repetir una y otra vez que la ETA está derrotada.
Nos
están vendiendo como un éxito de la democracia la claudicación, la
continuidad del proyecto totalitario y de odio a España que
representa todo el entramado de la banda terrorista ETA y sus
compañeros de viaje, para cuyo objetivo de romper nuestra nación
han matado a más de 850 españoles: con la pistola y con el escaño.
Me
gustaría concluir resumiendo en estos cuatro puntos:
1º
La negociación con la banda es inmoral y además una torpeza. Con el
Pacto Antiterrorista en vigor la ETA estaba a un cuarto de hora de
palmarla. La negociación le ha dado la vida.
2º
Las víctimas no son un “ellas” sino parte de un “nosotros”:
la nación española. Por ello, y no solo por una cuestión digamos
que humanitaria, todos somos víctimas del terrorismo.
3º
Tenemos derecho a la la derrota de la ETA largamente prometida por
nuestros dirigentes desde la Transición tras cada atentado. Ahora
nos presentan una dolorosa claudicación.
4º
Los votos ganados mediante la dictadura etarra, la que ha masacrado a
los nuestros, son radicalmente ilegítimos. No legitiman a los
terroristas, sean de pistola o de escaño. Ambos representan las dos
caras de una misma moneda.
25 abril 2012
El avance de la ETA - Diario de Navarra, 25.04.12
| Gracias, Antonio Mingote. |
Lamentablemente hoy es preciso recordar algo que costó muchos años aprender: la ETA es bastante más que una colección de pistoleros. Desde los setenta, nuestros políticos fueron cayendo en el error de negociar o apañar con la ella. Además, en los largos años de plomo, los de la teoría del empate infinito entre los terroristas y el estado, a las víctimas se las escondía: toda una fuente de legitimación del tiro en la nuca como herramienta política. El paso de los años demostró que negociar era mal negocio para los demócratas y que los matarifes no se contentaban con chuches políticas e impunidad que les pusiéramos sobre la mesa.
Luego, nos atrevimos a decir-descubrir que la bestia tiene diversos tentáculos, que cada uno de ellos funciona en un área que determina una dirección coordinadora del conjunto. Hablamos del tinglado de pistoleros, chivatos, correos, organizaciones seudo culturales y sociales, partidos o coaliciones, y su cabeza. Los documentos internos lo confirman. Y llegamos a las políticas del difunto Pacto Antiterrorista de 2000, el instrumento más ético y efectivo frente al terror. Llevamos a la banda a su último cuarto de hora: el tinglado se desmoronaba a ojos vista, sin esperanza.
Hasta que Zapatero dio luz verde a una negociación política, no meramente operativa, que ya sería detestable por sí sola. Basta leer el relato de Egiguren y Aizpeolea en su libro sobre la misma. Contradijo esencialmente el Pacto Antiterrorista, quebró el consenso de la inmensa mayoría de los españoles y alimentó la esperanza de la banda en su momento de máxima debilidad. Se pactó legalización y un apaño con sus presos con tal de que dijeran que no nos matan: cambiamos armas ‒¿dónde están?–por poder e impunidad. Se apuntaló, se legitimó nuevamente, el proyecto de ruptura de España del que ellos son la sangrienta punta de lanza, y más de 850 españoles los atravesados.
Y eso es lo que se gestiona ahora, cuando tanto vocero repite el mantra de la derrota de la ETA. Si hacemos caso de ese anuncio de falsa paz ‒no había guerra, falta libertad–podemos confundir los medios con el fin. Para la banda el fin no es el asesinato de más de 850 españoles. El asesinato, el miedo y el dolor infundido en la sociedad ‒que la ha ahormado– han sido unos medios en la búsqueda del poder que les permita avanzar hacia sus fines totalitarios: la mítica Euskal Herria de Arana. Así, hoy la banda y su proyecto gozan de las más altas cotas de poder institucional y político de su historia. Es exultante el análisis que del momento hacen sus miembros. Y no son solo soflamas de consumo interno: dominan una diputación y numerosos ayuntamientos, y suman el apoyo de buena parte del resto del separatismo, hasta hace poco reticente. Algunos suelen decir que la violencia terrorista es inútil y un sinsentido: ¿seguro?
Así, el siguiente avance hacia sus objetivos sería hacerse con el Gobierno Vasco o, en su defecto, sostener uno condicionado por sus postulados. Luego, declaración de independencia. Es verdad que difícilmente una región española materializaría su secesión, pero generaría una inestabilidad imposible, donde cualquier cosa es posible, donde no sería descartable que el PNV, otra vez, diese un paso ‒tal vez suicida–con el resto del separatismo.
¿Hemos acabado con la ETA? Nada de eso. Sabemos que su objetivo no es la mera supervivencia de unos pistoleros, de suerte que si callan sus armas resulta que hemos ganado. No seamos ingenuos. Estamos ante un proyecto totalitario que hoy avanza hacia sus objetivos. Pero la orquesta de nuestros políticos ‒con algunas excepciones–interpreta una y otra vez en cubierta la obra “Les hemos derrotado”, emulando a aquella del Titanic. Que era insumergible.
24 abril 2012
La continuidad de la ETA - LA GACETA, 24.04.12
En los últimos años hemos asistido a una claudicación de nuestros políticos frente a la ETA. Me explico. La banda es una bestia de diversas patas. Cada una sirve coordinadamente en el terreno que le asigna la estrategia liberticida de la dirección. Desde los pistoleros, chivatos y demás artífices de la extorsión, el amedrentamiento y el asesinato, pasando por organizaciones sociales y seudo culturales, hasta franquicias electorales, todos son instrumentos de la serpiente. Sus documentos internos lo confirman: se sabe.
Desde los setenta, los políticos cayeron largamente en el error de negociar con la ETA. Sobre todo en los años de plomo y la teoría del empate infinito entre terroristas y estado. El tiempo demostró lo equivocado que era ese camino. Llegamos a las políticas del Pacto Antiterrorista: al enemigo de la libertad ni agua. Y se le llevó a su último cuarto de hora. El tinglado de pistoleros, coaliciones y entramado social, desesperanzado, se desmoronaba sin remedio.
Hasta que Zapatero negoció con ellos, políticamente incluso. El libro de Egiguren y Aizpeolea sobre la negociación lo relata. El proceso contradijo esencialmente el efectivísimo Pacto Antiterrorista, rompiendo el consenso de la inmensa mayoría de los españoles: abrió, ¡ay!, las puertas de la esperanza a los terroristas, al proyecto de ruptura de España del que son la punta de lanza. A pesar de su extrema debilidad, se les ofreció legalización y un arreglo con sus presos con tal de que no mataran: cambiamos armas -¿dónde están?- por poder e impunidad.
Es lo que está en marcha en este momento, pleno de proclamas de derrota de la banda. ¡Gran derrota, esa que le supone la más alta cota de poder institucional y político de su historia! Así lo dicen sus miembros. Y no son solo soflamas de consumo interno porque, por desgracia, el momento actual no es un espejismo: dominan una diputación y numerosos ayuntamientos y suman apoyos de buena parte del resto del separatismo, hasta hace algún tiempo reticente.
Así, el siguiente paso será hacerse con el Gobierno Vasco o, en su defecto, apoyar un gobierno condicionado por sus postulados totalitarios. Se atisbaría una declaración de independencia. Cierto que difícilmente una región española se va a independizar por sí misma, pero crearía una inestabilidad insoportable. A partir de ahí y en estos tiempos, cualquier cosa. Falta por saber qué haría el PNV en última instancia, pero no está precisamente escrito en las estrellas que no pudiese dar un paso, otro más, y puede que suicida, con sus hermanos sabinianos.
¿Hemos terminado con la ETA? No, al contrario. Su proyecto no busca la mera supervivencia de los pistoleros de suerte que si los neutralizamos hemos terminado con ella: la ETA es un proyecto totalitario que camina con paso firme. Más que nunca. A pesar de que la orquesta de nuestros políticos-con alguna excepción- interprete una y otra vez la célebre pieza“Les hemos derrotado”, emulando a la del Titanic. Que, por cierto, era insumergible.
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